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Bienestar

Pequeñas prácticas diarias para calmar la ansiedad

Por Diana García8 jun 20264 min de lectura
Pequeñas prácticas diarias para calmar la ansiedad

La ansiedad es una respuesta natural de nuestro cuerpo ante lo que percibimos como una amenaza. Nos prepara para actuar y protegernos. Sin embargo, en el mundo moderno, esa alarma interna a menudo se activa ante preocupaciones cotidianas, pensamientos futuros o exigencias que no podemos controlar, manteniéndonos en un estado constante de tensión física y mental.

Calmar la ansiedad no se trata de luchar contra ella para hacerla desaparecer de inmediato, pues la resistencia suele aumentarla. Se trata de aprender a recibirla, comprender su mensaje y recordarle a nuestro sistema nervioso que estamos a salvo. Para ello, las prácticas corporales y de atención plena son nuestras mejores aliadas.

Tres herramientas prácticas para tu día a día

Te comparto tres ejercicios sencillos que puedes realizar en cualquier lugar cuando sientas que la ansiedad empieza a ganar terreno:

1. La respiración diafragmática 4-7-8

Esta técnica ayuda a activar el sistema nervioso parasimpático, reduciendo el ritmo cardíaco y promoviendo la calma corporal:

  • Inhala aire por la nariz suavemente durante 4 segundos, llevando el aire hacia tu abdomen.
  • Retén el aire en tus pulmones durante 7 segundos.
  • Exhala el aire por la boca lentamente haciendo un suave sonido durante 8 segundos.
  • Repite este ciclo 4 veces consecutivas.

2. Técnica de enraizamiento 5-4-3-2-1

Cuando tu mente se pierda en pensamientos catastróficos del futuro, este ejercicio te traerá de vuelta al presente usando tus sentidos:

  • 5 cosas que puedas ver a tu alrededor (ej. un cuadro, una planta, tu mano).
  • 4 cosas que puedas tocar físicamente (ej. la textura de tu ropa, la mesa, el suelo).
  • 3 cosas que puedas oír en este instante (ej. el canto de un pájaro, el viento, un auto).
  • 2 cosas que puedas oler (ej. perfume, café, el aroma del aire).
  • 1 cosa que puedas probar o saborear.

3. La autocompasión y la auto-distanciación

En lugar de juzgarte por sentir ansiedad, colócate una mano en el pecho, respira y repítete con suavidad: 'Es normal que me sienta abrumado(a) en este momento, pero estoy a salvo y esto también pasará'. Observa la ansiedad como una nube que cruza el cielo de tu mente; tú eres el cielo, no la nube.

La constancia es la clave

Al igual que cualquier músculo, la capacidad de autorregularnos se entrena. No esperes a tener una crisis extrema de ansiedad para practicar estas técnicas. Dedícales 5 minutos en las mañanas o en tus pausas de trabajo. Poco a poco, tu cuerpo aprenderá a retornar a la calma con mayor facilidad.

¿Buscas un espacio para profundizar en este proceso?

El dolor, los vínculos y la ansiedad se transitan mejor acompañados. Si deseas iniciar un proceso terapéutico individual o de pareja con enfoque logoterapéutico, te invito a agendar una primera sesión.